Cuando ingresaste a tu taller de actividades tecnológicas, es probable que hayas descubierto un mundo nuevo. Por ejemplo, tal vez te enfrentaste al uso de un torno y todo lo que se conlleva: las posibilidades de transformación de la madera o el metal, el paso de un diseño a un objeto real, la fragmentación de las actividades en pasos; es decir, al mundo de la producción técnica y tecnológica.
Los conocimientos que has aplicado en tu taller escolar son específicos del campo tecnológico al que perteneces. Sin embargo, por ejemplo, para calcular el voltaje de un circuito has tenido que recurrir a conocimientos adquiridos en la asignatura de Ciencias.
Lo mismo sucede con el uso de herramientas, máquinas e instrumentos. Tal vez no habías usado nunca un voltímetro, pero cuando llegó el momento, aplicaste lo que sabías sobre el uso de otros instrumentos de medición.
De este modo, la re-significación de conocimientos se realiza de acuerdo con las características propias del problema técnico que se está resolviendo para la creación de un producto o servicio.
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